4 de maig 2010

El flautista blanco.

Aún no he llegado ha entenderlo…

En Maputo me acostumbré a que los niños me llamaran continuamente “mulungu” (blanco). Como parte del juego aprendí a decir en shangan “mina ni mulungu, wena ne mulandi” (yo soy blanco, tu eres negro), pero no sirvió de mucho, se reían y miraban entre si, que el mulungu dijera algunas palabras en shangan no pasaba de anecdótico. Me fui de Maxaquene A igual que como llegué: con una legión de crios siguiéndome.

En Malawi la historia siguió: “azungu” fue la variante local. De pueblos donde dudo que un blanco haya estado en años salían niños tras el ciclista blanco (o sea, yo) con una idea clara: tiene dinero y con las palabras adecuadas y un poco de suerte puede que afloje algo. No importa que este a 200 metros, no importa que vaya en bicicleta, no importa que ya se aleje… hay que gritar, correr, saltar, mostrar la mejor de las sonrisas o las mas tristes ojos, pero ante todo HAY QUE INTENTARLO.

Tanzania, Uganda, Kenya… la cosa nunca mejoró y llegué a odiar el sonido “muzungu” (swahili), con el alivio de saber cuando veía camisetas con la leyenda “My name is not muzungu” que no era el único que pasaba por esa situación. En Maralal, Kenya, el día de la carrera de camellos, cuando iba hacia el Lodge de la organización me crucé con dos niños de unos 4 años que bajaban por una pequeña colina que descendía por la derecha con los brazos en alto y repitiendo alegremente: mu-zun-gu, mu-zun-gu!!. La escena me pareció bastante cómica así que corrí hacia ellos para hacerles alguna gracia: huyeron muertos de miedo en medio de lloros…

Una muestra de como una simple cámara de fotos es capaz de inmovilizar a 14 niños!

Y con este historial llegamos a Ethiopia. Aquí soy un “farengi”. Al principio a los blancos aquí los llamaban “italianos” ya que son con los que mas contacto tuvieron durante la época colonial. Pero desde que los franceses construyeron la línea férrea entre Addis Ababa y Djibuti, rápidamente se popularizó “french” y de ahí la amharización de la palabra en “farengi” (a veces te llaman “you”, pero tan alto y repetido que no le cuesta mucho acabar siendo igual de odioso). La cosa es que hará unos días estaba tranquilamente sentado en el dique de una presa tras haber estado inspeccionando la zona del proyecto que queremos realizar. Había quedado a las 12 con Ángel para que me recogiera con el coche, pero se estaba retrasando un poco. En los escasos 15 minutos que estuve sentado sin hacer nada en especial (lo juroooo!!!!!) conseguí que unos 30 niños se amontonarán a mi alrededor mirándome como si tuviera cuatro brazos, callados, susurrándose cosas al oído. Si me hubieran tirado cacahuetes no me habría extrañado… Llegó Ángel y todos me siguieron hasta el coche, atraídos por un invisible imán de interés y curiosidad.

Todos siguiendo al "farengi".

Reacción habitual cuando el "farengi" se acerca (sobretodo si lleva una piedra en la mano).

Qué representa que soy? ¿Qué historias o mitos se explican de noche a la luz del fuego en los hogares africanos sobre mi piel que provoca esta mezcla de admiración y miedo en los niños? Al igual que el lobo es en Europa la personificación infantil del mal, ¿que papel jugamos los blancos en el ideario africano? ¿Dinero? ¿Poder? Quizás Ángel tenga razón y el primer error es intentar entenderlo. No se que historias contarán ahora, pero puedo imaginarme que en el futuro serán como la que sigue:

“Hace mucho tiempo, existía un poblado africano donde sus gentes vivían en paz con su entorno y trabajaban duro para tirar sus vidas adelante. Un día se presentó al poblado un extraño hombre de piel clara que ofreció sus servicios para eliminar las ratas que según él inundaban el poblado. Estos pequeños animales no eran especialmente abundantes en el poblado por lo que los aldeanos nunca habían interpretado su presencia como un problema e informaron al hombre blanco que tenían otras prioridades como un nuevo pozo o encauzar las aguas del río, que se desbordaba a menudo. Este respondió que ya había formulado un proyecto a la AECID sobre ratas y difícilmente podría cambiar su contenido, así que iba a acabar con ellas igualmente.

Es así que se situó en medio del pueblo con un gran equipo estéreo de potentes altavoces desde donde atronaba una extraña melodía de flauta. Empezó a pasearse por todas las calles del pueblo y los niños al verlo se quedaban asombrados, pues hasta entonces solo habían visto blancos por la televisión. Allí los blancos tenían grandes cantidades de dinero, sus casas eran tan grandes como el poblado entero e iban a todas partes con bonitos coches, así que los niños empezaron a seguir al hombre blanco esperanzados en conseguir algún regalo (los blancos siempre dan regalos decían los adultos) o… quien sabe! con un poco de suerte quizás se los llevaban a su país.

El hombre blanco, confiado de su éxito y ensordecido por la música, en ningún momento miró hacia atrás. Habría descubierto que todos los niños le seguían felices bailando, pero que ninguna rata se encontraba entre ellos, pues al ser africanas estas solo respondían al sonido de los tambores. Se fue alejando del poblado cuando empezó a llover en la zona y justo después de que cruzara el río una gran avenida de agua se precipitó con la mala fortuna que se llevó a todos los niños aguas abajo.

Y fue así que los aldeanos aprendieron a desconfiar del hombre blanco y que la AECID recibió un informe de justificación de proyecto favorable, aduciendo que, según datos oficiales, la tasa de mortalidad infantil por enfermedades transmitidas por ratas en la zona se había reducido drásticamente.”

19 d’abr. 2010

África no cambia.

Un avión, un transfer, otro avión, visado, recoger maleta... Un desconocido: Taxi? Claro! El aeropuerto es luminoso, grande y sobretodo blanco. Supongo para que al menos la primera y la última impresión que tengas del país sea agradable. Salgo. Avanzo y descubro un pequeño y oscuro parking en medio de la negra noche. Esta casi vacío, apenas unos coches y unos taxis a la espera. Somos la atracción del momento, nos ayudan con las maletas. En algo parecido a un Renault 11 no cabe todo lo que llevamos. Cargo con mi mochila. Me subo delante. El cinturón de seguridad no abrocha. El taxista me mira y sonríe. El coche se mueve pero aun no ha arrancado el motor. Miro para atrás y veo tres personas empujando. Primera, contacto y golpe de gas. Pequeña sacudida y arranca el motor. El taxista me mira y sonríe. Llegamos a la taquilla del parking. El taxista coge la ventanilla con las dos manos y la empuja hacia abajo. Paga. Coge la ventanilla de nuevo y la vuelve a colocar en su posición inicial. Me mira y sonríe. No puedo evitar devolverle otra sonrisa.

La noche le sienta bien a Addis Ababa: no se ve más allá de la luz de los faros y las pocas farolas que funcionan. Hay pocos coches y menos gente. El hotel esta en el centro, en medio de un pequeño bosque. Camino particular. Botones. Habitación 230... en la primera planta? La puerta es difícil de abrir. Insisto. Se cae la llave. Otra vez. Ya estoy dentro. No hay agua caliente. Da lo mismo. Me meto en la cama y sonrío.

Echaba de menos estas cosas...


15 d’abr. 2010

Y volver, volver, voooolveeeeerrrr!!!!!

Cuentan los ancianos que en el norte de Ethiopia, apenas a 150 km de la frontera con Eritrea, existe un pequeño poblado llamado Wukro.

Wukro no es un sitio especialmente bonito. Es probable que cualquier turista que llega desde el sur haciendo la ruta histórica del país, califique el lugar de especialmente sucio y inhóspitamente seco. De hecho, la mayoría de ellos no dudaría en pasar de largo, convertir Wukro en "aquel pueblucho que había una hora después de dejar Mekele" si no fuera porque en él confluyen la mayoría de caminos que llevan a las famosas iglesias excavadas del Tigray, y es que tras la fascinación de Lalibela, es normal que uno sienta cierto deseo en poder disfrutar más del extraño misticismo que supone descubrir el cristianismo ortodoxo de la zona. Ver como las costumbres aún no se han convertido en tradiciones y sentirse espectador afortunado de la detención del tiempo que sucede alrededor de estas iglesias.

En medio de esta búsqueda de tiempos mejores cruzando nuestro pequeño pueblecito, supongo que algunos todoterrenos deciden momentáneamente detenerse e interesarse en el presente, en la realidad de Wukro más allá de la calle principal… y es así como supongo algunos llegan a conocer a Ángel Olaran.

Las definiciones que he oído hasta ahora de este peculiar personaje van desde el tipo "el Vicente Ferrer de Ethiopia" hasta "una luz de esperanza en medio de un pozo de oscuridad" y en cualquier caso dejan claro que el contacto con este hombre no le deja a uno indiferente. En cualquier caso, parece ser que un grupo de gente de Mollerusa, persuadidos por la cruda realidad de la zona y el inagotable empeño de Ángel decidieron unirse para darle soporte de la mejor manera que les parecía. La zona es seca y, aunque en el Norte ya lo hemos olvidado, lo primero en esta vida es comer. Los cultivos escasean, la tierra es poco fértil y las lluvias se concentran en los meses de verano. Así que alguien creyó que lo mejor sería almacenar el agua y permitir el cultivo durante todo el año.

Tras visitar Wukro, la gente de Mollerusa se fueron a Lleida en busca de una pequeña ONG local con experiencia en proyectos de edificación. Querían construir un embalse y creyeron que eran los indicados… Se sucedieron los viajes y se definió un proyecto. Solo faltaba un técnico que lo llevara. Un arquitecto técnico de Lleida se lo comentó un día a un viejo amigo de juventud que se había exiliado a Barcelona. Este me envió a mi un mail mientras estaba recorriendo África en autobús como método alternativo de adelgazamiento (14 kilos). Me interesó y pedí más información. El día que me respondieron de la ONG yo estaba en Mekele tras haber visitado, entre otras, la iglesia de Wukro por la mañana.

Con el punto a favor de conocer la zona del proyecto, conseguir el trabajo solo ha sido cuestión de tiempo y un par de entrevistas. Siete meses después de recibir ese mail vuelvo a estar en Wukro, expatriado de nuevo y con la excusa perfecta para retomar el blog. Los seguidores ya sabréis que en este "democratico" país los blogs están censurados, pero he encontrado la manera de actualizar mediante email creando la curiosa paradoja que yo escribo un blog que no puedo leer y vosotros leéis un blog que no podéis escribir.

Sea como sea, hyban77 vuelve, espero que lo disfrutéis!

En la foto se ve una de las propuestas para el embalse de Wukro con su correspondiente canal que parte desde el rio.

21 de des. 2009

Empezando de nuevo.



Tras los cerca de 20.000 kilometros de la foto, esto se ha acabado.

Ya hace casi tres meses que volví de Ethiopia y, tras acabar de relatar los últimos kilómetros del viaje, una cabecera con “Rumbo al Norte” ha dejado de tener sentido en este blog. El viaje empieza a quedar atrás y curiosamente con él parecen acabar algunas de las cosas que motivaron su comienzo o lo han ido acompañando hasta su fin.

Hay muchas maneras de acabar y esta ha sido de las mejores posibles. Ni lágrimas ni pena, solo algún suspiro y una extraña sonrisa de satisfacción que algunos nunca lograrán entender. Una sonrisa que sabe que lo vivido ha sido mucho y muy grande pero que, como todo, tenía su propia fecha de caducidad. Cuesta asumir el final de las cosas buenas, quizás por eso solemos exprimirlas hasta que no dan más de sí. Aquí en cambio, parece que se hayan enterrado a tiempo para dejar que germinen y sean el inicio de lo que queda por venir.

Y ahí estamos! En una especie de pasillo llamado Barcelona entre la puerta de atrás y la que empieza a intuirse delante. El blog continuará, está claro, pero durante este periodo transitorio es probable que se relaje un poco, así que tendréis que ser algo pacientes. Ya irán pasando las cosas a su tiempo.

Y a la espera del futuro, no quería empezar esta nueva etapa en el blog sin agradecer a toda la gente que me ha estado siguiendo durante este tiempo. A los amigos y familiares que se preocuparon por mí cuando no actualizaba y a los conocidos que me curiosean a intervalos regulares. A las visitas exóticas desde Nepal, Australia, las que siguen desde Maputo o les queda poco en Kenya. Pero sobretodo, a TODOS aquellos que se encontraron este blog por diversas casualidades y decidieron quedarse. Entre ellos el mejicano que googleódiferencia entre robo y asalto” y no contento con eso, propagó mis líneas por media América Latina colaborando a que actualmente casi el 50% de las visitas provengan de ese continente.


Mapa con las visitas del blog.

Yo mientras aquí sigo, terminando algunas cosas para poder empezar otras. Hasta la próxima!

17 de des. 2009

Contenido adicional.

Buenas de nuevo!

Aprovechando que desde España la conexión es bastante más rápida que todos los sitios que he estado visitando últimamente os adjunto unos cuantos vídeos que no pude colgar en su debido momento (los del ecuador necesitaron de una ración extra de paciencia en Kampala!).



Grupo de niños cantando el himno de Mozambique en Ilha. "Milhões de braços, uma só força... oh pátria amada, vamos vencer!"
El himno de Mozambique tras su independencia era el mismo que el del Frelimo (el partido que gobernaba). No fue hasta el 2002, 8 años después del fin de la guerra civil, que no se dignaron a cambiarlo por uno que representara a todo el país.


Partida de Bao. Este juego es bastante popular en Malawi y Tanzania. A mi me enganchó bastante porque resultaba el perfecto pasatiempo para conocer gente y mantener la mente despierta (para ser un buen jugador es esencial sumar con agilidad y tener visión de juego). Los jugadores del vídeo son bastante expertos y si os fijáis empiezan su turno sin esperar a que el otro finalice (debido a que ya sabe como acaba su movimiento). Conmigo necesitaban algo de paciencia (por suerte de eso van sobrados) pero al cabo de unas semanas (y un par de buenos profesores) le cogí el tranquillo al tema y empecé a ganar algunas partidas (aunque predominaron las palizas clamorosas!).


Canciones en el Hospital Rural de Atupele (Malawi). En el blog ya os enseñé que hicieron una obra de teatro que hablaba sobre las buenas prácticas higiénicas para prevenir el cólera. Aquí la cosa ya va más del rollo tradicional con canciones que también tratan estos temas.


Vista general de Loiyangalani. Por si no quedó claro en su momento: de lo mejor del viaje! Cada día veo más claro que tarde o temprano volveré a visitarlo.


Mascando chat en un local de Addis Ababa. Esta planta, ilegal en algunos países, se masca frecuentemente en Kenya, Etiopia, Somalia y países cercanos (lo que no llegué a entender es porque en Kenya mascan el tallo y en Etiopia las hojas). Contiene un pequeño estimulante y mi primera vez me ocasionó una noche de insomnio planificando la gestión de la prevención, calidad y medio ambiente de una obra que aún no ha empezado (...). Por suerte cuando te acostumbras se hace más llevadero. Últimamente se ha hecho famoso porque los "piratas" de Somalia lo mascan de manera compulsiva.


De los días más divertidos del viaje!!! No sé si fuera de contexto esto se va a apreciar...
Conocí a este grupo de jóvenes en Turmi, mientras descansaba de mi largo viaje transfronterizo, y me invitaron a una especie de habitación donde alguno de ellos dormía. Todos eran estudiantes en vacaciones (rondaba el año nuevo etíope) y tenían ganas de pasárselo bien a base de cervezas y canutos. La noche fue un constante de comentarios bizarros soltados por el chico del vídeo a los que se unían las frases filosóficas del amigo a su derecha.