Se acabaron las vacaciones y los viajes de trabajo. Todo parece destinado a volver a la rutina que existió en esta ciudad hace unos meses. El pasado domingo hasta volvió a hacer calor.
El viaje estuvo bien, muchas historietas y una oportunidad para conocer mejor tanto lo que había dentro del coche, empezando por mi mismo, siguiendo por Ignacio, que no me ha defraudado, y acabando con Marta, que pese a negarme matrimonio al pie de las cataratas Victoria, ahora se que es alguien con quien se puede conversar abiertamente, y fuera del coche, esencialmente Sudáfrica, Botswana, Zimbabwe y Mozambique.
Por evidentes razones geográficas la República de Sudáfrica fue el primer país a pasar examen. También ha sido el más fácil de evaluar debido a que había viajado otras veces y esta ocasión no ha hecho más que confirmar en su mayoría cosas que ya sabia. Para empezar quizás lo más acertado seria hablar de las Sudáfricas, ya que como mínimo te puedes encontrar 2 de muy diferentes.
Por una parte tenemos a la próxima organizadora del Mundial de Fútbol del 2010. El país más rico de toda África el cual juntamente con Brasil, India y algún otro están en la primera línea de los llamados “países emergentes” con economías potentes y preparadas. Los centros de las ciudades parecen sacados de películas americanas y la concentración de todoterrenos y coches de gama alta te sorprende mientras circulas por sus calles limpias y perfectamente acondicionadas. El país disfruta de una extensa y buena red de carreteras así como los servicios básicos en sus viviendas.

Centro de Johannesburgo, aunque podría ser el de cualquier capital occidental.
El problema es que ese país tiene unas fronteras muy claras, ya sean las puertas del todoterreno, la valla electrificada de casa, las paredes de la oficina, los márgenes de la carretera… Te paseas por las calles del centro de Johannesburgo y no hay blancos (son un 20% del total de la población), llegas a pensar que no existen! Me acompañaba un guía y no pude evitar preguntarle donde se habían metido: “En su mundo. De casa a la oficina en coche y de vuelta a casa. Que necesidad tienen de salir a la calle si creen que al final serán asaltados?” No se si me tranquilizó mucho su respuesta, pero como dije en la entrada anterior, mis pequeños paseos nocturnos no me parecieron para nada peligrosos.
Fuera de estas fronteras África emerge a gritos sin costarle mucho hacerse ver. Los antiguos barrios de negros con sus casas prefabricadas hechas por el apartheid, los suburbios, la gente que te pide dinero por la calle, los vagabundos, los poblados indígenas… no me extraña que exista el problema de delincuencia por el que se ha acabado haciendo famoso el país, las diferencias son tantas y tan grandes que intentar sacar partido parece hasta demasiado fácil, accesible.
También hay que decir que poco a poco estas fronteras se están cayendo y las desigualdades superando. Visité Soweto, cuna del movimiento anti-apartheid y origen de muchas revueltas en los 80 y 90 (incluso los altercados racistas que hubo el pasado mayo tuvieron especial incidencia en este barrio), y me pareció de lo mas tranquilo con sus casitas unifamiliares con parking y las gentes paseando por las calles. Le pedí al guía que me llevara a un barrio realmente pobre (“siempre me tocan a mi los más frikis” debió pensar!) y comparándolo con Maxaquene A en Maputo ahí se vivía bastante más dignamente con letrinas prefabricadas de plástico, agua y electricidad en cada casa, hechas en su mayoría de chapa. Además me comentaron que el gobierno hacia poco tiempo había derribado un barrio en parecidas condiciones después de haber realojado en viviendas a todas las familias.

Vista general de Soweto.

Un poco más cerca, se pueden ver los jardines, aparcamientos particulares...
También me explicaban ya de vuelta a Maputo gente que vive en Johannesburgo que el gobierno aplica políticas de discriminación positiva que obligan a las empresas a redistribuir los beneficios en la comunidad en la que se engloban o a tener un determinado porcentaje de negros en cada lugar de la línea jerárquica. Aunque esto de momento esta provocando que los pocos negros capacitados estén sobrevalorados con sueldos astronómicos sin pegar ni brote es de esperar que incentive el acceso de estos colectivos tradicionalmente marginados a aquellos lugares que hasta ahora la historia les ha prohibido.

Suburbio en Johannesburgo, se puede ver el alumbrado público. Tienen letrinas prefabricadas (hay un servicio del gobierno para vaciarlas), luz y agua corriente.

Maxaquene A en Maputo, simplemente no hay nada de lo que he comentado en la foto de arriba (la foto es de Javi).
Lo que me da pena de todo esto es que los nuevos ricos negros se pasan rápidamente de bando y cogen las peores costumbres de los afrikaners (sudafricanos blancos). Les tengo manía desde que llegué aquí en julio del año pasado!! Me revienta cruzármelos y comprobar que son incapaces de interactuar con los locales y que solo disfrutan quemando gasolina a voluntad con sus mega-todoterrenos, quads, yates… mirando con aire de superioridad aquello que les rodea. Al menos los afrikaners han nacido en un entorno que hasta cierto punto les ha forjado esta manera de ser, pero los nuevos ricos negros… esos han optado por olvidar su pasado y subirse al carro del capitalismo más salvaje en busca de la felicidad del dinero.
Espero que la encuentren.